Algo que me causa admiración, con respecto a temas fenomenales, es algo que tiene que ver con la mente de los humanos, y sin duda el cerebro es algo misterioso, en este caso me referiré a aquellos que poseen una mente muy brillante en temas específicos… (obs. debes tomarte el tiempo en leerlo, pues es extenso…!)
Uds., conoceran lo que es el autismo, pero en el autismo hay diversos tipos, comunmente en psicología y ciencias humanas se le conoce como un tipo de autismo, el [síndrome de Asperger], y mi interes a saber algo de esto, nace por la serie documental, Mentes Brillantes, en el canal de Cable, National Geographic.
Primera vez que escucho la palabra “Savant“, y realmente que es o que significa, era mi pregunta… Pues al ver el documental, escuchaba de un tipo de autismo, y aquellas personas que la padecían, eran personas extraordinarias, y con una mente de genios, pero denominados comúnmente por los científicos, como sabios idiotas, así de fuerte es la denominación a estas personas.
Pues lo que me hizo, pensar y concluir, que no todos los autistas son iguales, los Savants se acercarían más al tipo de autismo que hayamos visto, o lo hayamos en las películas, como en la película Rain Man, Dustin Hoffman es Raymond, un tipo que conoce todas las estadísticas del baseball norteamericano y que recita páginas enteras de la guía telefónica.
Pero Raymond tiene además un talento que le llena los bolsillos a Tom Cruise, su hermano en la ficción: puede recordar, sin equivocarse ni una vez, todas las cartas que salen en un juego de poker.
Y a esto en la película, Raymond es un idiot savant o autista savant, uno de los pocos autistas que tienen una memoria de elefante o cualidades extraordinarias para el dibujo, los cálculos matemáticos o la música. Los savants dejan con la boca abierta al mejor calculista, porque son capaces de computar en segundos la raíz cúbica de un número de muchas cifras. Pero eso no es nada: algunos pueden tocar de memoria un tema de Chopin que escucharon una sola vez o contestar sin dudar un instante que el 23 de mayo de 1961 fue martes.
Y esto por que, pues que a partir de la serie, y al investigar por la web, es debido a que zonas del cerebro están muy desarrolladas, y exactamente coinciden muchos de ellos a usar el hemisferio derecho, lo que comúnmente nosotros, diestros y zurdos, no utilizamos realmente todos nuestro cerebro óptimamente y siempre para pensar siempre lo hacemos con el izquierdo, los SAVANTS, utilizan para todo sus acciones, en la gran mayoría, el hemisferio derecho y ciertas zonas más, por ejemplo, lo que el común y silvestre de nosotros utilizamos la zona del cerebro para caminar, ellos lo utilizan para pensar, calcular o guardar en memoria lo que ven.
Los investigadores discuten desde hace años cómo es que los savants hacen lo que hacen. Y hay teorías para todos los gustos. Pero ahora, los psicólogos Allan Snyder y John Mitchell (fuente [Los “idiotas sabios”]), del Centro para la Mente de la Universidad Nacional Australiana en Canberra, tienen una teoría muy particular, y muy interesante, donde ellos definen que cualquier hijo de vecino tiene los talentos de los savants pero no les da un uso, como aquellos. La diferencia está en que el cerebro de los nosotros, los “normales” procesamos mejor la información y entonces las habilidades savant quedan enterradas en su inconsciente.
A esto me nace muchas preguntas y respuestas… Entonces a más racionalidad, menos talento savant, tendremos… Si en el PERU, 40% fuéramos Savants, otra sería la historia…
Si en nuestros políticos (ministros, diputados, senadores, congresistas), el 10% de ellos hubieran sido savants, minimizaríamos menos errores, serían puntuales, honrados, productivos y eficaces… otra sería la historia…
Algo mas, hubiese preferido tener en la universidad profesores Savants…
¿Realmente el tamaño importa?
Antes de que Snyder y Mitchell patearan el tablero con su idea de que en el fondo todos somos savants, la explicación mejor posicionada era la de Uta Frith, del Instituto de Neurociencia Cognitiva de la Universidad de Londres y Francesca Happé, del Instituto de Psiquiatría de Londres. Estas investigadoras cuentan que “el talento de los autistas está asociado a regiones muy específicas del cerebro que están aisladas de alguna manera y que pueden desarrollarse sin la interferencia de otras partes. Y entonces terminan convirtiéndose en grandes zonas especializadas como las que la mayoría de la gente tiene para el lenguaje”.
Pero aunque Frith y Happé defienden su postura a capa y espada, se enfrentan a un problema concreto; cualquier área del cerebro que esté activa todo el tiempo va a aumentar de tamaño. Entonces, es difícil saber qué fue primero, si el huevo o la gallina una zona muy desarrollada puede ser tanto causa como consecuencia de una cierta habilidad.
¿Es un problema especialmente masculino?
Si algo se sabe de los talentos de los savants, es que están más asociados con el lado derecho del cerebro. Darold Treffert, autor del libro Gente extraordinaria: entendiendo el síndrome savant, cuenta que los autistas suelen tener alteraciones en el hemisferio cerebral izquierdo. Treffert apuesta que esas alteraciones son defectos de fábrica que empiezan a complicar las cosas antes del nacimiento, durante el desarrollo del cerebro.
Para el científico, la culpable de todo podría ser la hormona testosterona (sé de que esta hormona es tan importante en el desarrollo del embrión, y que puede resultar favorable a las mujeres, en la clasificación de mujeres, cerebralmente masculino, un tema interesante y que he explicado al algunas amigas…), que inhibe el crecimiento del hemisferio izquierdo. Treffert explica que en los varones, y como parte del desarrollo normal del cerebro, es posible que la testosterona retrase un poco el crecimiento del hemisferio izquierdo. Pero en los autistas ese retraso podría ser mayor y entonces el lado izquierdo crecería menos de lo normal.
Treffert es el único que puede explicar por qué el autismo es seis veces más frecuente en los hombres que en las mujeres. Pero además, su teoría tiene una evidencia bastante importante a su favor. Luego de ver toda la serie, de NatGeo, se cuenta el caso de personas, que sufrieron daños en su hemisferio izquierdo y que de la noche a la mañana se convirtieron en dibujantes, pintores, escritores, y con cualidades de inteligencia, superiores cuando se mostraban sanos, y según leyendo por la web, encontré esta referencia, Revista Neurology (vol. 51, p. 978), Bruce Miller, de la Universidad de California en Los Ángeles, cuenta el caso de cinco pacientes que empezaron a dibujar como los dioses después de que una porción de su hemisferio izquierdo se destruyera por culpa de una enfermedad: la demencia.
Michael Howe, otro de los psicólogos seducidos por el misterio de los savants, cree que las cosas son más simples de lo que parecen. Para él, todo es cuestión de práctica. “Los savants parecen ver las cosas sin demasiado esfuerzo, pero un viejo jugador de ajedrez, que estuvo metido en el juego por 30 ó 40 años mira un tablero y ve las mejores jugadas de una forma similar”. Howe agrega que “la única diferencia es que los savants son especialistas en cosas en las que a la mayoría de la gente no le interesa destacarse”.
Lo que a Howe se le escapa es que la mayoría de los savants no necesita 30 ó 40 años para pulir sus cualidades. En realidad, casi todos empiezan a desplegar sus habilidades a una edad muy temprana, y por cosas del destino…
Existe un savant, que puede calcular el día, de fechas pasadas y a futuro, y que su habilidad se inició, desde muy pequeño al mirar detenidamente un calendario, y que a partir de esto su habilidad genial es su pasión.
El debate ya era acalorado antes de que Allan Snyder y John Mitchell lanzaran una bomba. En una revista científica, estos dos psicólogos proponen que los talentos de los savants son simplemente la manifestación de procesos que ocurren en nuestro cerebro todo el tiempo, pero que generalmente quedan tapados por procesos cognitivos más sofisticados.
“No es que los savants sean más inteligentes, sino que la mayoría de nosotros va un paso más allá en el procesamiento de la información. Usamos los detalles para formar una idea, y una vez que hacemos eso, ya no podemos volver atrás”, es lo que aclara Snyder.
El investigador explica que nuestro cerebro junta todos los datos, los procesa y suprime la información accesoria para crear una única idea que se hace consciente. “En los savants –según Snyder– la información no se edita y entonces ven las imágenes con muchísimo detalle, como los pixeles individuales en una fotografía.”
Todos llevamos un genio dentro
Si Snyder y Mitchell están en lo cierto al suponer que la percepción de tipo savant tiene lugar en todos nosotros, ¿sería posible que diéramos marcha atrás y la hiciéramos consciente? Snyder cree que sí. Y lo que ví, fue totalmente desafiante científicamente, pues diseñó un experimento para despertar al savant dormido.
Su idea consiste en usar pulsos magnéticos para interferir la actividad cerebral normal. Para esto el tuvo que hacer cálculos, para aplicar los pulsos eléctricos en una región en particular, donde el objetivo, es apagar la zona donde se forman los conceptos.
Y si tiene razón, hizo su experimento con un individuo, previo, se le tomaron algunos test, como contar puntos en un pantalla, en un tiempo determinado, dibujar cualquier objeto, etc. Según lo que se ve en la serie, antes de no ser tratado su cerebro con los pulsos eléctricos, pues no tenía habilidades, y luego del experimento, por un periodo de tiempo, demostró ser mas detallista en sus dibujos, podía contar objetos en una pantalla en menos de 2 segundos.
Snyder está tan entusiasmado, de que el experimento haya dado resultado, según lo que el dice, para poder hacer esto con un voluntario, el mismo fue esclavo de su experimento.
Algo que me sacó del cuadro, al leer un poco mas sobre el tema, muy arbitrariamente, encontré un tipo de Savant, muy especial, y que les diré les dejará con la boca abierta, es un savant neto, que al parecer no nota conductas de un autista, que realmene nos imaginamos, el se llama Steven, un Savant con memoria fotográfica:
Disculpen por el inmenso texto
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